Tipos de sones en el son jarocho
Dentro del son jarocho no solo se canta y se toca: se baila, y eso le da una riqueza única, el zapateado no es un adorno, es una voz más en el fandango, según cómo se organiza el baile sobre la tarima, los sones se pueden clasificar así:
Sones de montón (también llamados sones de mujeres)
Son aquellos que tradicionalmente bailan varias personas al mismo tiempo, sin importar si son hombres o mujeres, aunque históricamente los bailaban más las mujeres, de ahí su nombre, no hay interacción directa entre parejas; cada bailador interpreta el ritmo de forma individual, pero todos comparten la tarima, el zapateado es más suave, más lineal y menos competitivo, y permite un movimiento más libre.
Sones de pareja
Aquí se sube una sola pareja a la tarima, hay un juego más marcado entre quienes bailan, con diálogo corporal, cambios de roles y hasta cierto coqueteo escénico, todo a través del zapateado, es más dinámico, más rítmico, y se presta al lucimiento técnico. el público suele guardar silencio para dejar que se escuche bien el zapateado.
Sones mixtos
Son los que pueden bailarse tanto en montón como en pareja, dependiendo del contexto, del ánimo del fandango o del acuerdo entre los bailadores, tienen una estructura rítmica que permite ambos estilos, son muy útiles cuando se quiere mantener la energía de la fiesta, pero también dar espacio a la improvisación individual o en dueto.
A continuación, comparto algunos de los sones que mas me gustan, aquellos que han trascendido por su riqueza musical y por el valor cultural que guardan.
La Bamba
Uno de los elementos más representativos de este son es el momento en que, durante el zapateado, la pareja entrelaza con los pies una cinta roja sobre el piso, formando un moño. Este gesto no solo demuestra habilidad y coordinación, sino que simboliza la unión entre quienes bailan, el respeto por la tradición y el orgullo de pertenecer a la cultura jarocha.
"Por ti seré, por ti seré, por ti seré,
yo no soy marinero, soy capitán,
soy capitán, soy capitán.
Bamba, Bamba..."
La Bruja
Este son se caracteriza también por su baile especial, en el que la bailadora sostiene una vela encendida sobre la cabeza mientras realiza el zapateado, demostrando equilibrio y destreza. La imagen de la vela simboliza la luz en medio de la oscuridad, un elemento cargado de significado dentro del fandango.
"Ay, qué bonito es volar a las dos de la mañana,
a las dos de la mañana.
Ay, qué bonito es volar.
Ay, mamá, me agarra la bruja,
me lleva a su casa,
me vuelve un maceta y una calabaza..."
El Colás
De carácter alegre y dinámico, El Colás es uno de los sones más antiguos y populares del repertorio jarocho, su melodía contagiosa y su estribillo repetitivo lo convierten en una pieza muy querida tanto por los músicos como por el público.
Las letras suelen tener un tono pícaro y festivo, y se prestan al juego entre lo tradicional y la improvisación, es un son que levanta el ánimo en cualquier fandango y que invita a la participación de todos, incluso quienes apenas se acercan al son jarocho.
"Colás, Colás, Colás y Nicolás
Lo mucho que te quiere y lo poco me das
Si quieres, si puedes, si no, tú me dirás
¡Ay, qué bonito baila la mujer de Nicolás!"
El Cascabel
Este son destaca por su ritmo rápido y su gran exigencia técnica, tanto para los músicos como para los bailadores, el Cascabel es una pieza en la que el arpa jarocha cobra protagonismo absoluto, acompañada de un zapateado rápido y preciso.
Su carácter vibrante y festivo lo convierte en uno de los sones favoritos dentro del repertorio tradicional, especialmente en celebraciones donde la energía del fandango está en su punto más alto.
"Yo tenía mi cascabel
Con una cinta morada
Con una cinta morada
Yo tenía mi cascabel..."
Aguanieve
El Aguanieve es un son de tempo más suave, que destaca por su poesía y sensibilidad, aunque no es tan conocido fuera del ámbito tradicional, es muy valorado entre los músicos y bailadores por su delicadeza y profundidad.
Sus letras suelen estar cargadas de metáforas y sentimientos, lo que le da un tono más íntimo y contemplativo, es un son perfecto para los momentos del fandango en que la música baja de intensidad, pero no de emoción.
"Dicen que no nos queremos
porque no nos ven hablar,
pero nosotros podemos,
pero nosotros podemos
con los ojos platicar..."
Butaquito
El Butaquito es un son jarocho tradicional que destaca por su tono juguetón y su picardía sencilla, como muchos otros sones, combina versos populares con repeticiones rítmicas, lo que lo hace ideal para el fandango y el zapateado. El “butaquito”, que hace referencia a un pequeño banco o asiento, se convierte aquí en un símbolo del coqueteo, la astucia y el ingenio popular.
Es un son muy significativo para mí, ya que me trae recuerdos muy especiales, cada vez que lo escucho o lo bailo, me conecta con momentos felices, con personas y experiencias que guardo con mucho cariño y nostalgia, sin duda tiene un significado muy personal que va más allá del ritmo.
"Si zapateas bonito
yo te prometo
yo te prometo
de hacer con el polvito de tus zapatos un amuleto,
un amuleto que me de suerte, que me de suerte
ay si, ay no
que me de suerte
hasta la muerte."
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