Desde muy pequeña empecé a bailar, me involucré en el folclor gracias a que en mi entorno siempre hubo música, vestuarios, presentaciones y todo lo que forma parte de la danza tradicional mexicana. Aprendí a bailar muchos estilos regionales, de distintos estados del país, pero el que siempre destacó en mi formación y en mi corazón fue el baile veracruzano, especialmente el Son Jarocho. Al ser veracruzana, el son siempre ha estado presente en mi vida; es parte de mi identidad y lo he sentido como algo natural desde niña.
Con el tiempo no solo quise bailarlo, también me interesó aprender a tocar la jarana jarocha, me gustó mucho entender cómo se forma la música desde dentro, cómo cada persona aporta al fandango, cómo se va creando algo en comunidad, me encanta ir a fandangos, zapatear, escuchar los versos, vivir toda esa experiencia artística y cultural que tiene tanto significado para quienes lo valoramos.
Desde hace unos meses formo parte de la compañía Jóvenes Zapateadores, dirigida por el maestro Ernesto Luna Ramírez, originario de Tlacotalpan, Veracruz, esta compañía se enfoca en el Son Jarocho y en todas sus variantes: desde el son tradicional, el jarocho comercial, hasta las raíces afro que dieron origen a muchos de sus pasos y sonidos. Trabajamos también con la danza afro, y eso ha hecho que mi formación se amplíe mucho más.
Una experiencia que marcó mi camino fue en mayo de este año, cuando junto a mis compañeras y compañeros de la compañía viajamos a la Ciudad de México, porque el maestro Ernesto fue invitado al Palacio de Bellas Artes para un evento muy especial: su mamá, la maestra Elena de la Luz Ramírez Aguirre, fue reconocida por su trayectoria dedicada al rescate, enseñanza y difusión del Son Jarocho en Tlacotalpan, fue un momento muy importante para todos, no solo por lo que ella representa, sino por lo que ese reconocimiento significa para toda la comunidad que trabaja por mantener viva esta tradición.
Después del reconocimiento, se organizó un fandango en el mismo Palacio de Bellas Artes, y tuve el honor de bailar ahí, estar en ese lugar, representando a Veracruz con los sones que tanto amo, fue un momento inolvidable. Me sentí orgullosa de mis raíces y de todo lo que representa el Son Jarocho.
Hoy entiendo con más claridad que el Son Jarocho no es solo música ni solo baile, es historia, es herencia, es identidad, es una tradición que ha resistido el paso del tiempo porque vive en la gente que lo canta, que lo toca, que lo baila y que lo transmite, ser parte de este mundo me ha hecho sentir más conectada con mi cultura y con todo lo que significa ser veracruzana y sé que quiero seguir aprendiendo, creciendo y aportando para que esta tradición siga viva por muchas generaciones más.
En mi lugar de origen, Huatusco, Veracruz, cada mes de junio se celebra con gran entusiasmo el Monumental Jarocho, organizado por el Grupo Magisterial Quetzal Tohua, un evento que reúne a escuelas, agrupaciones culturales y a toda la comunidad en un recorrido por las principales avenidas de la ciudad, lo más especial es que bailamos todos al mismo son, creando una energía colectiva que se siente en cada zapateado. Desde niña, participar en este evento ha sido una experiencia muy significativa, ya que me ha acercado profundamente al Son Jarocho, no solo como expresión artística, sino como parte viva de nuestra identidad veracruzana.
¡Bienvenidos a mi blog! Mi nombre es Yésica Huerta Jaén, soy originaria del hermoso estado de Veracruz y actualmente curso el primer semestre de la Licenciatura en Docencia en Danza Folklórica Mexicana. Desde pequeña he sentido una conexión muy especial con las raíces culturales de mi tierra, especialmente con la música, la danza y todo lo que representa nuestra identidad. Formo parte de dos agrupaciones dedicadas a la difusión del folklor: el Grupo Folklórico Magisterial Quetzal Tohua de Huatusco y la Compañía Jóvenes Zapateadores, de la ciudad de Xalapa, ambas han sido espacios que me han permitido crecer, aprender y compartir el orgullo de nuestras tradiciones. Este blog nace del deseo de profundizar en un tema que me apasiona: el son jarocho, una de las expresiones más representativas del alma veracruzana. Aquí compartiré información, reflexiones, anécdotas y todo aquello que nos acercará más a esta manifestación cultural tan rica en historia, ritmo y sentimiento. Te invito a acomp...
El son jarocho es mucho más que un estilo musical: es una expresión profunda de la identidad veracruzana, un símbolo vivo de nuestras raíces, y una muestra del mestizaje cultural que ha dado forma a México, nacido en la región del Sotavento, al sur del estado de Veracruz, el son jarocho es el resultado del encuentro entre tres mundos: el indígena, el africano y el español. Cada uno aportó algo único a esta manifestación: los ritmos y percusiones africanas, la lírica poética española y los elementos rituales y comunitarios de los pueblos originarios. Musicalmente, el son jarocho se distingue por su vitalidad y energía. Se interpreta con instrumentos tradicionales como la jarana (una pequeña guitarra de cinco u ocho cuerdas), el requinto jarocho (utilizado para los solos), la leona (un bajo acústico), el pandero, la quijada de burro y, en ocasiones, el arpa jarocha. Sin embargo, no se trata solo de música: el son jarocho se vive con el cuerpo y el corazón, especialmente a través del zapa...
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