El fandango: corazón del son jarocho
¿Qué es un fandango?
El fandango es una reunión comunitaria nocturna donde se interpreta son jarocho de manera tradicional. Se lleva a cabo alrededor de una tarima de madera, que no es solo un escenario, sino un instrumento: en ella, los pies zapatean, dialogan con la jarana y el requinto, y marcan el ritmo del alma veracruzana, no hay público ni artistas: todos participan, ya sea tocando un instrumento, cantando décimas, bailando o simplemente acompañando con palmas y jaleos, el fandango no se ve ni se escucha: se vive.
La tarima es un elemento esencial del fandango, hecha de madera, elevada del suelo, y construida con precisión para que resuene el zapateado, se convierte en un instrumento más, ahí suben quienes bailan, generalmente en pareja, sin coreografía ensayada, solo dejándose llevar por el compás.
El zapateado no es solo ritmo: es respuesta, es aplauso, es improvisación con los pies, cada paso tiene intención, y cada golpe comunica algo al músico que lo escucha y al siguiente bailador que entra.
En el fandango no hay repertorios fijos ni horarios, los músicos se turnan para tocar los sones, a veces durante horas, incluso hasta el amanecer, las letras se improvisan o se transmiten oralmente, llenas de poesía, picardía y sabiduría popular.
Se cantan sones tradicionales como La Bamba, El Colás, La Morena, El Balajú, El Buscapiés, La Bruja, entre muchos otros, pero también hay espacio para composiciones nuevas, pues el fandango no es estático: se reinventa sin perder sus raíces.
El fandango es una forma de resistencia cultural, a lo largo de la historia, ha sobrevivido a los cambios sociales, a las modas, al olvido institucional y no porque se haya encerrado en el pasado, sino porque sigue siendo útil para la comunidad: es espacio para celebrar nacimientos, despedir difuntos, pedir lluvias, agradecer cosechas, o simplemente para reunirse a convivir.
En los últimos años, el fandango ha resurgido con fuerza, gracias a colectivos culturales, jóvenes músicos, familias soneras y comunidades enteras que han retomado esta tradición como forma de vida. Hoy se organizan fandangos en plazas públicas, patios de escuelas, centros culturales, playas, pueblos y ciudades, tanto en Veracruz como en otras partes de México y del mundo.
El fandango es el corazón del son jarocho porque lo hace latir.
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